Cuando nos encontramos inmersos en situaciones de angustia, de tristeza, de no poder controlar lo que nos ocurre... tendemos a pensar y creer que nuestra situación no tiene salida. Que esto que estamos sufriendo ahora será para siempre. Nos cuesta imaginar la solución, la salida.
Es normal. Más bien es natural. Es nuestra manera de funcionar. Hay determinados pensamientos que nos condicionan y que podemos detectar e intentar modificar. Lo importante es que las situaciones no son definitivas y las personas tampoco. Hay posibilidad de cambio, de revertir la situación que nos está afectando, de conseguir cambiar actitudes. Es tan cierta la posibilidad de cambio, que hasta "el entorno puede cambiar la forma en que se expresen los genes". Así lo explica Tim Spector en su libro 'Post Darwin. No estamos predestinados por nuestro genes'. Ello refleja la importancia del entorno y el poder que tenemos para modificar lo que nos ocurre.
El cambio es posible. No es una utopía. No hay situación que no pueda sufrir cambios. Lo importante es saber cómo producirlo, cómo dar con las claves para dar un giro a aquello que nos afecta. Podrás decir que estoy apelando a la fe. Y te diré que sí. A la fe en el cambio. Se me hace evidente que si no crees que puedes cambiar aquello que te ocurre, difícilmente lo cambiarás. Es necesario que creas que se puede, por eso insisto en ello. Una vez logrado, la salida está mucho más cerca.
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